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Recuerda que tener todos los cristales despejados es fundamental antes de ponerte en marcha, incluidos el parabrisas trasero y los de las puertas posteriores. Ten en cuenta que si no los limpias, no podrás tener un control total del resto de usuarios de vía, pudiendo poner en peligro a los demás. Dicho esto, nos ponemos mano a la obra.....
Si la noche anterior prevés que va a helar o nevar fuertemente, es recomendable que dejes levantados los brazos del limpiaparabrisas, para evitar que estas puedan quedar pegadas al cristal y romperse o deteriorarse. En el caso de que nos haya pillado por sorpresa y estas estén congeladas, no las muevas hasta que no se haya descongelado por completo la luna.
Si la capa de hielo es fina, solo será suficiente activar la calefacción del coche y dirigirla hacia los cristales afectados. Tendrás que esperar a que el motor del coche coja temperatura, pero con paciencia, en apenas unos minutos tendrás todo despejado.
En el caso de que la capa sea más gruesa, rocía un poco de alcohol desde la parte más alta y utiliza un rascador para ir eliminándolo. Te sirven los rascadores de las placas de vitrocerámica o un tarjeta de plástico. Por último, si las escobillas están totalmente libres, su movimiento acompañado de líquido de limpiaparabrisas darán la claridad necesaria.
Y muy importante: nunca acciones directamente los limpiaparabrisas sin haber hecho los anteriores puntos y menos aún viertas agua caliente, ya que podrías romper el motor del limpiaparabrisas y fracturar el cristal con el cambio tan brusco de temperatura, en cada uno de los casos.
Via - blog.ibericar.es
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